domingo, 26 de marzo de 2017

Mochileando por Italia 2017: Pompeya y Costa Amalfitana

Ya dijimos que nos íbamos a saltar Nápoles, pero entonces ¿habrá algo interesante por ahí? Obvio que si lo hay, incluso puede que sean algunos de los lugares mas impresionantes de toda Italia: Pompeya y la Costa Amalfitana.

Pompeya, Italia
Generalmente todos llegan a Nápoles, se pegan el manso guataso y después, todos magullaos, se van rumbo a Pompeya. Si ustedes hacen esta ruta les recomiendo tomar el tren Circunvesuviano que, así coma  Nápoles, vale callampa, pero pese a todo los deja en 40 minutos en las puertas de la ciudad arqueológica, por un costo de 2,5 euros. Otra jugada, que al parecer está mejor, es llegar a Sorrento y desde ahí tomar tren a Pompeya.

La voy a hacer corta: En el años 79 d.c, explota el volcán Vesubio y deja sepultada por completo la ciudad de Pompeya, que en esos tiempos era un ejemplo de una moderna ciudad romana. La gracia fue que la ceniza y la lava tapó las ruinas y logró que éstas se mantuvieran muy bien conservadas por casi 2.000 años. Entonces en la actualidad es el mejor ejemplo de ciudad romana de antaño.

Datos importantes: la entrada cuesta 11 euros y vale la pena. La ciudad es muy grande, se dice que para recorrerla bien se necesitan al menos 4 horas, pero siempre es relativo. En la entrada hay casilleros para las maletas o mochilas y son gratis. Dentro de la ciudad arqueológica hay una serie de estatuas contemporaneas, pero que se supone son reconstrucciones de obras antiguas y que, a la vez, le dan todo un tono post apocalíptico. Y ya que estamos en esto de la destrucción y el morbo, existe una zona llamada "jardín de los fugitivos", que es una zona en donde se pueden ver varios cadáveres que quedaron atrapados entre las cenizas. Otro que está muy bueno es el anfiteatro, el cual en el año 1971 sirvió de escenario para un famoso video de Pink Floyd. Y así hay montones de edificios y lugares con su propia historia.

Es una experiencia arqueológica increíble y completamente recomendable, que ayuda a sacarse el mal sabor de Nápoles.

Costa Amalfitana, Italia
La costa Amalfitana es una zona costera de unos 100 km, que une la ciudad de Sorrento con la ciudad de Salerno. La gracia es que en esta ruta se encuentran algunos de los pueblos costeros más hermosos de Italia e incluso del mundo. Además se dice que la carretera que la recorre configura una de las rutas más hermosas del universo universal. La gracia es que la costa es sumamente escarpada y llena de montes, entonces las construcciones se alzan entre cerro y cerro, en ausencia de llanos e incluso playas. Es un espectáculo impresionante de arquitectura de cientos de años de antiguedad y que, como es de esperar, es hogar de italianos que llevan vida de pueblo y campo, pese a que el turismo se haga presente con su clásico rostro furioso.

Amalfi, Costa Amalfitana, Italia
Es la ciudad más grande dentro de la costa, y pese a ello sigue siendo un pequeño pueblito funcional. Cuenta con las construcciones más pintorescas y con la catedral más grande y colorida de la costa. Es un destino imperdible y además es el epicentro para movilizarse.

Como moverse: ya les contaba que la ruta es preciosa, pero no les hablé sobre lo culebrera y escarpada que es. Es tan cuática que hay zonas en que los vehícilos se deben turnar para pasar. Muchos arriendan vehículo para moverse de un pueblo a otro con facilidad, pero creo que es una locura conducir en esa zona, mejor dejarlo a los expertos. Los buses Sita funcionan bastante bien, tienen sus horarios y son puntuales, además de seguros. Eso sí, no son tan frecuentes, pero si se organizan de más que la hacen. Otra forma más rápida y menos escarpada de recorrer los pueblos es usando el ferry, que une varios pueblos y permite un viaje buena onda por la costa.

Minori, Costa Amalfitana, Italia
Amalfi es el epicentro, por lo tanto hay harto turismo y movimiento, además de tener los alojamientos más caros. Minori, que queda a 10 minutos en bus de Amalfi, es un excelente pueblo para alojarse, porque es más barato y es más tranquilo. Les cuento que tiene mucho encanto y, especialmente en temporada baja, es ideal para ver como es la dinámica en un pueblo con características tan peculiares.

Si se van a alojar ahí, es buena onda quedarse en los cerros, porque así se tienen las mejores vistas, además aprovechan de hacer ejercicio subiendo escaleras y de paso queman las pizzas esponjosas que se comieron en Nápoles.

Maiori, Costa Amalfitana

Maiori es la hermana mayor de Minori, por lo tanto son muy parecidas, la diferencia es que la primera tiene una playa más grande y me pareció menos encantadora. Lo bueno es que este pueblito tiene un supermercado para que compren cosas, porque algo les voy a advertir; en la Costa Amalfitama es muy caro comer afuera.

Conclusiones

Lo mejor es la ruta en vehículo desde Sorrento, pasando por todos los pueblitos hasta llegar a Sarento. Yo creo que si visitan esta costa van a tomarse las mejores fotos de todo el viaje. Si no le interesa tanto el selfie style, le va a encantar ver como es la vida en pueblitos italianos antiguos y pintorescos. Más que recomendado.

Mochileando por Italia 2017: Nápoles

En la ciudad de Nápoles y en el año 1886, el chef Raffael Esposito tuvo una misión; impresionar a la reina Margarita de Saboya. Entonces se le ocurrió pescar una lámina de masa y ponerle el rojo de la salsa de tomate, el blanco del queso mozzarela y el verde de la albahaca, conformando los colores de la bandera de Italia. Así nació la que se conocería hasta la actualidad como "pizza margarita". Años después, en un país lejano y menos glamoroso, Augusto Pinochet quería honrar a los próceres del fascismo italiano, entonces encomendó a sus mejores chefs crear un plato digno del Duce. Así fue que, en una creación pícara y criolla, se confeccionó un hot dog, alias completo, que llevaba el rojo del tomate picado, el blanco de la mayo y el verde de la palta molida. Nació "el Benito", bautizado así en honor a Mussolini. Pero con los años ser de extrema derecha ya no era políticamente correcto, entonces a este plato se le llamo simplemente "italiano".

Obvio que esa historia es más falsa que declaración de impuestos de Piñera, al menos lo referente a Pinocho y el completo, porque sí es cierto que Nápoles fue la cuna de la pizza. Entonces luego de divagar sin rumbo claro, paso a lo que nos convoca.

Nápoles, Italia

A todo glotón que se respete le gusta comer pizza, porque lo único más sabroso que salsa de tomate y queso mozzarela sobre una masa crujiente, es el juguito tintoso que viene de la uva (me captan?). Nápoles es el epicentro intergaláctico e interdimensional de las pizzas, entonces fijo que tenía que ser un destino a visitar. Lamentablemente éste se transformaría en uno de los peores guatasos que me he pegado en mis años de viajero furioso y hambriento.

Yo ya les contaba que a diferencia de otros paises de la región, Italia tiene un tono más relajado e incluso desordenado. Tanto los italianos como los extranjeros suelen estar de acuerdo en que en la tierra de las pastas se suele ir sin prisa e improvisando en el camino. Este rasgo idiosincrático me parece muy bien, pero algunas veces esa caracterización simpática, distendida y dicharachera del italiano suele servir para pasar por alto una que otra aberración innimaginable en el séptimo país más rico y con mayor desarrollo humano del mundo; me refiero al espanto que es el tráfico de Nápoles.

Por ahí leí que alguien admiraba con gracia como los napolitanos andaban en moto sin casco, sobre las veredas, sin respetar los rojos, empujando a los peatones y agarrándose a gritos. Como diría algún español mala onda: ¡a tomar por culo! Cabros, el centro de Nápoles más que un caos vial, es una verguenza para 2.500 años de cultura grecolatina. "Dale color", pensarán ustedes, pero en nuestra experiencia nos fue casi imposible apreciar el Golfo de Napoli sin temor a morir en el intento. Existen otros bemoles que también pueden entorpecer la visita, pero al lado del que acabo de exponer da lo mismo si la ciudad está sucia, mal cuidada o que sea casi la regla que en los locales de comida o souvenirs te traten de hacer el cuento del tío.

¿Y la pizza? Aquí si que es cosa de gustos. Se debe confezar que los ingredientes, la técnica y el cuidado de la preparación de este plato es digna de destacar. Pero la advertencia es que de Roma hacia el sur, la masa de la pizza suele ser esponjosa y fermentada. Para más recachas, luego de toda la mala experiencia, les cuento que me carga la pizza esponjosa. Pero ojo, que esto es cosa de gustos.

Nápoles tiene un par de puntos de interés, pero como mi recomendación es que no pierdan tiempo visitando esta ciudad, ni siquiera me voy a detener en contarles qué ver.

Conclusiones

Mi consejo es no ir a Nápoles, pero si usted insiste en que quiere probar la que es conocida como la mejor pizza del mundo, quién soy yo para impedirlo. Armarse de paciencia y encomendarse al pulento.




viernes, 24 de marzo de 2017

Mochileando por Italia 2017: Ciudad del Vaticano

En Europa existen cinco micro estados, a saber: Andorra, Liechtenstein, San Marino, Malta y Ciudad del Vaticano. Este último constituye el país más pequeño del mundo y es el único que cuenta con una monarquía absoluta teocrática, cuyo monarca/presidente es el Papa. La ciudad, o mejor dicho el país, está ubicado en medio de Roma y consta de unas pocas hectáreas rodeadas por muros, dentro de los cuales vive el Papa junto a sus autoridades eclesiásticas y la simpática Guardia Suiza, quienes en una mezcla de estilo tierno y aguerrido, protegen al Santo Padre.

La Ciudad del Vaticano es un destino famoso por varias razones, para empezar es el epicentro del catolicismo, pero la verdad es que muchos viajeros visitan este lugar motivados por los museos vaticanos, la Basílica de San Pedro y, como el best seller, la Capilla Sixtina.

El Papa

Francisco I, a parte de tomar mate y ver los partidos del San Lorenzo, suele oficiar un culto masivo los días miércoles en la mañana en medio de la Plaza de San Pedro. Esto constituye un buen panorama, pensando que Pancho también dá su bendición a los asistentes y a los artículos sagrados que la gente lleva. Así por ser, en las calles del Vaticano venden 12 rosarios por 10 euros, entonces si van un miércoles y logran bendecirlos por el Santo Padre, tendrán flor de souvenir para las abuelitas y las tías religiosas. Disculpen mi nivel de blasfemia, pero me parece tremenda oportunidad.

El Papa también oficia misas especiales en la Basilica de San Pedro. Para ver el calendario hay que meterse a la página del Vaticano.

Museos Vaticanos

Son una serie de museos pertenecientes al Vaticano. A diferencia de lo que se podría pensar, no se trata sólo de museos de corte religioso, si no que son colecciones de distintos artistas y distintos estilos. Incluso hay un museo egipcio y un museo de arte contemporáneo con obras de Dalí.

Dentro de este recorrido se aprecian las obras de Rafael y Migelanchelo, especialmente las de este último.

La entrada cuesta 12 euros y permite recorrer todos los museos. Está bien la visita, porque los museos están configurados de tal forma de que en un recorrido ordenado uno visita todas las galerías para finalizar con la Capilla Sixtina, que es la guinda de la torta.

Capilla Sixtina

Es la obra máxima del Renacimiento, gracias a las pinturas que están en sus paredes y su cúpula. Ya todos tenemos cierta idea y sabemos la importancia artística de este lugar, por eso me voy a detener en otro hecho, ¿por qué existe una Capilla Sixtina?

El Papa Sixto IV fue famoso por ser uno de los papas más corruptos y nepotistas de la historia del catolicismo. Si bien era un tipo rancio, también era amante del arte y sumamente culto. Mientras patrocinaba guerras ambiciosas, utilizó las riquezas de la iglesia para construir catedrales ostentosas y, en la obra máxima de su papado, la restauración de una capilla que llevaría su nombre y lo alzaría dentro de la memoria de la humanidad para toda la eternidad: la Capilla Sixtina.

La Capilla Sixtina es una experiencia que toda persona con cierta inclinación artística querría vivir al menos una vez. Eso sí, como está al final de los Museos Vaticanos, uno llega bastante cansado y saturado de información.

Basílica de San Pedro

Su construcción data del siglo XVI y constituye una obra Renacentista. Se supone que es la iglesia epicentro del catolicismo a nivel mundial y, además, es el templo cristiano más grande del mundo. Se puede visitar gratuitamente, pero en general la fila de entrada toma de 2 a 4 horas, usted vea si vale o no la pena.

Conclusiones

Si Jesucristo volviese a nuestros tiempos y pudiese contemplar la hermosa Capilla Sixtina, los finos y preciosos palacios Vaticanos y la gigantesta Basílica de San Pedro construida en su honor, yo creo que diría algo más o menos así:

- ¡¿Qué mierda hicieron con la iglesia que fundé, manga de zánganos?! Soy un carpintero chascón que usa chalas, ¿en qué momento se les ocurrió que me podría gustar una basílica gigante? ¡Fuera del templo sarta de mercaderes!


Mochileando por Italia 2017: Roma

Rómulo y Remo fueron criados por una loba. Rómulo mata a Remo y funda Roma sobre el Monte Palatino. Desde el siglo V antes del pulento, Roma se expande por Europa y el norte de África. Un emperador, da lo mismo cual, se pega la cachá de que Roma era muy grande, entonces la divide en dos y le da una mitad a cada uno de sus dos hijos. Los bárbaros tienen de casero al imperio Romano de Occidente, invadiendo y haciéndole la vida imposible al emperador. En el año 476 la cosa no dió para más y cae el imperio Romano de Occidente. En Oriente la cosa sigue a todo ritmo, a tal punto de que el imperio sigue creciendo e incluso conquistan a los griegos, a esto se le llamó el Imperio Bizantino. Todo bien rico y buena onda hasta que este imperio también se va a las pailas en el año 1453, gracias a la invasión del imperio Otomano, que vienen siendo los turcos. Listo, están pa un 7 en la prueba de historia.

Cuando tenía 10 años y me pasaron la historia del Imperio Romano, lo primero que hice fue mirar el mapa y ver donde estaba Roma. En ese momento no podía creer que todo ese enorme imperio se resumía, en la actualidad, a sólo una ciudad. Con el paso del tiempo uno entiende como es que funciona eso de los imperios y las fronteras, descubriendo que el mapa es un símbolo que poco tiene que ver con el territorio. Pese a eso, visitar Roma sigue siendo una invitación para reflexionar en torno a la historia, al tiempo y a una memoria que abarca más de 2.000 años.

"Las únicas personas respetables de Roma son los turistas", se dice en una escena de la icónica película "La Gran Belleza". Lo más probable es que Paolo Sorrentino, director de dicha película, esté seguro de que esa declaración es un autogol exagerado, pero algunas veces es bueno chutear la pelota bien lejos para invitar a la reflexión. Tío Mario, ¿va a mear el asado otra vez?, tranquilos, que mi editora en jefe (Vivi) me tiene en salmuera y recorta todo amague de pedantería. Pero tal cual como a los 10 años no podía creer que el mapa de Roma fuese tan minúsculo, ahora cuesta entender cómo el legado de una cultura tan rica como la romana da paso a una sociedad "entregada a la mundanidad", volviendo a citar el filme de Sorrentino. ¿Son los romanos contemporáneos así? No, queridos míos, es la cultura occidental (sudacas incluídos).

Ahora que entramos en calor luego del respectivo repaso histórico latero, paso a contar sobre Roma.

Roma, Italia

De entrada hay que decir que Roma es un best seller desde que los turistas son turistas, ejemplo de ello es que en las hiper infladas nuevas maravillas del mundo, el Coliseo romano es una de ellas gracias a votación popular. Por otro lado cuentan con un enorme número de lugares icónicos por su estética y, más importante aún, por su relevancia histórica.

Se suele llegar a Roma en avión, pero nosotros lo hicimos utilizando nuestro nunca bien ponderado Flixbus, tomado desde Siena por el precio de 13 euros, lo que cuesta un big mac suizo (me acuerdo y lloro). Roma cuenta con un metro simbólico, que tiene sólo dos líneas. Un fraile franciscano nos contó (en serio) que a los romanos les ha costado un mundo hacer túneles para el metro, porque cada vez que excavan van encontrando restos arqueológicos. Dicho esto el fraile procedió a exorcisarme, con resultados exitosos, hermanos míos.

Sí, es verdad que el tráfico en Roma no es lo más elegante del mundo, considerando además que la falta de metro obliga a usar la superficie, pero debo adelantarles que luego de recorrer las calles en el sur de Italia (Nápoles, no te hagas la lesa que a ti te hablo) cualquier otra ciudad parece una taza de leche. La conclusión es que es un poco difícil moverse dentro de Roma, entonces vale la pena salir con tiempo. En todo caso todos los lugares de interés se recorren caminando.

Hay varios barrios y sectores centrales donde quedarse, yo les hablaré de uno.

Trastéveres

El Trastéveres es un barrio que queda en una ubicación privilegiada entre El Vaticano y el centro de Roma, pero que hasta hace unos años era considerado un barrio alejado del turismo y las comodidades, siendo más bien un lugar de vida romana sencilla. En la actualidad se alza como zona pintoresca por excelencia, con restoranes y bares, pero sin perder su encanto. Nosotros nos quedamos en el epicentro mismo, en medio del rugido de las motos Vespa y el olor a salsa ragú. Se rumorea que en temporada alta es medio dificil pillar alojamiento. Ojo con los adoquines, por que el empedrado es tan antiguo que un paso mal dado los puede mandar a suelo.

La comida

Los italianos se sienten insultados cuando alguien dice que la comida de su país es pura pizza y pasta. No quiero poner en duda la existencia de variedad culinaria en la cocina italiana, pero al menos la oferta gastronómica turística y local se enfoca casi exclusivamente a las pastas y pizzas. Esto está muy bien, porque a mi me encantan y en verdad están muy buenas, pero es un poco fome cuando uno quiere samparse un pescaito o sus marisquitos, porque son difíciles de encontrar y cuando se les pilla son casi un lujo (suiza style).

Se dice que el mejor helado del mundo se puede encontrar en Roma, y créanme que heladerías no faltan. Hay muchos lugares donde tomar vino y los hay de todas las regiones (recomiendo el Chanti de la Toscana). Los precios y calidades están bien, pero luego de pegarme varias descorchadas, noté que los tintos italianos suelen tener un tono medio chispeante, cual chichita balla y curaora... no lo digo como algo positivo. ¿Les gusta la pilsen? Yo creo que en ese caso mejor tomar vino, porque la oferta chelera no es la mejor y las variedades suelen ser cervezas livianas de graduación baja, literalmente pilsen.

Ya cabros, pongámonos bloqueador solar, zapatillas cómodas, carguemos la batería de la cámara y el mapa en el celular, porque vamos a realizar el tradicional y noble acto de turistear por Roma.

Uncle Mario's City Tour on Tour

Recomiendo ver dos películas antes de ir a turistear en Roma. La primera es "Vacaciones en Roma", un clásico de William Wyler del año 1953, en donde Audrey Hepburn encarna a una princesa que se hace pasar por turista y se dedica a pasear por Roma. Fue tan importante esta película, que con ella hubo un antes y un después en el turismo de la ciudad. La otra película, ya más oscura y pesimista, es "La Dolce Vita", de Federico Fellini. Así como la "La Gran Belleza", muestra una visión pesimista del romano promedio, pero es más famosa por la escena en que Anita Erkberg se baña en la Fontana di Trevi, en una secuencia ultra sexy para la época.

Mucho cuchareo, vamos a la papita...

Rio Tiber y el Puente Sisto: Como ciudad europea que se respete, Roma está atravesada por un río, ese es el Tiber. Hay que decir la firme, y es que la ribera no está del todo restaurada y en algunas partes se ve medio desordenada, pero aún así mantiene un aspecto encantador, especialmente en la zona del Puente Sisto, el más antiguo de la ciudad y el que une el barrio Trastéveres con el centro de la ciudad.

Campo de Fiori: Es una plaza piola que tiene la estutua de no sé quién, pero la gracia está en la feria que día a día se instala, la cual cuenta con puestos de verduras, flores, quesos, artículos varios y mucha buena onda. Siempre es un placer ir a una feria.

Piazza Navona: Una plaza al estilo italiano, con dos preciosas fontanas, a saber: Fontana del Moro y Fontana dei Fiumi. Al frente un par de palacios y varios cafés enfermos de caros, lo bueno es que sacarse fotos es gratis

Panteon de Roma: un panteón es un templo en donde se veneran a todos los diosos. Los antiguos romanos tenían más dioses que carbohidratos en su comida. Por ahí por el siglo 4 el emperador Constantino hizo que el imperio se volviese cristiano, entonces a las pailas el politeísmo. Lo que se ve ahora en esta construcción es un ejemplo muy bien mantenido de arquitectura romana, el cual en la actualidad es una iglesia católica. La entrada es gratis, entonces vale la pena, porque no hay nada mejor que las cosas gratis.

Piazza de Spagna: voy a decir la firme, quería puro ir a esta plaza porque en "Vacaciones en Roma" la Audrey Hepburn aparece toda linda tomándose un helado en las escaleras de dicho lugar. Sin la Hepburn la plaza no es la gran cosa. Se trata de una enorme escalera que da hacia un paseo peatonal. También aparece al final de "A Roma con amor" de Woody Allen.

Fontana di Trevi: y bueno, tampoco estaba Anita Ekberg bañándose cuando fuimos. Lo que sí, estaba lleno hasta las cachas de turistas. La fontana es la más grande de Roma, y constituye una especie de museo de esculturas y agua al estilo renacentista. Un papa, importa un comino cual, la mandó a construir en el siglo XVIII, ¿para qué? Para hacerse el bakán. La visita vale la pena, pero hay que saber que se debe luchar para poder sacarse la selfie de rigor, ya que en el día suele estar repleta de gente. Dicen que en la noche es buen panorama porque hay menos gente y está iluminada.

Monte Palatino: Según la mitología, fue aquí donde Rómulo y Remo fueron criados por la loba y fue en donde se fundó Roma. El asunto es que en el imperio Romano era donde vivían los más pudientes y acomodados. Se dice que Nerón tocó la lira en este monte mientras Roma se quemaba, loquillo. Es la colina más alta de la ciudad, por lo cual tiene excelentes vistas. Está al lado del Coliseo y del Foro Romano, por lo tanto es un punto ideal para tener vistas de estos lugares. Se compra una entrada combinada que incluye el Palatino, el Foro Romano y el Coliseo. Todo cuesta 15 euros y vale la pena.

Foro Romano: Para que se entienda; se trata de la ciudad antigua de Roma, con todos sus edificios y espacios de vida ciudadana, claro, son los restos que aún existen. Es divertido ver la ciudad e imaginar cómo pudo haber sido vivir en esa época. Está incluido en el boleto combinado.

Coliseo Romano:

En general a poca gente le gusta el rodeo o las corridas de toros, porque más allá del valor folclórico, es un show que implica la muerte y tortura de un animal para espectáculo del público. Por lo tanto costaría pensar que algún espacio dedicado para esos fines se transforme en un destino de interés turístico, pensando netamente en su uso e historia. El Coliseo romano, cual plaza de toros o media luna de rodeo, era un espacio netamente usado para transformar la muerte en un show.

La historia de dicho lugar se remonta al siglo I d.c. siendo construido para mejorar la popularidad del emperador, mediante la entrega, literalmente, de pan y circo. Se dice que en su inauguración hubo juegos durante 100 días, en los cuales muerieron 20.000 personas. Hasta el año 500 d.c. fue usado con esos fines, luego cayó en decadencia y no se le dió ningún uso de importancia para la historia. Entonces se puede decir que el valor histórico del Coliseo Romano está en representar lo más bajo y miserable de una cultura de hace 1.500 años; el pan, el circo y el insignificante valor que se le daba a la vida. Por otro lado, es interesante repasar la historia del Imperio Romano y ver como los emperadores, en un afán por persistir en el tiempo, se empeñaban en realizar construcciones que los mantuviesen en la memoria de la humanidad. Es triste pensar que ese afán tan egoísta se ha cumplido hasta la fecha, ya que el Coliseo se sigue alzando como recuerdo de la dinastía Flavia y de los peores emperadores romanos.

El Coliseo sigue siendo impresionante, pero me sigo preguntando ¿estamos conscientes de la historia y de lo que visitamos? Esto genera que también me pregunte qué es lo que hace que un lugar sea atractivo para ser visitado, ¿el valor histórico y lo que significa o será que simplememte nos interesa que tan linda es la postal y que tan bien saldremos en la selfie?

Conclusiones

Así como hay distintos viajeros, hay distintas formas de visitar Roma. Una ciudad que es un museo al aire libre nos invita a repasar la historia romana que, junto a la griega, es la base de lo que somos en occidente. Si se quiere ir a ver lugares bonitos, comer buenas pastas, recorrer en barrios pintorescos y pasear al estilo "Vacaciones en Roma", también es un excelente destino.

Roma puede fácilmente transformarse en la ciudad favorita de los viajeros, al menos para nosotros está en los top ten.

viernes, 17 de marzo de 2017

Mochileando por Italia 2017, LA TOSCANA: Florencia, Pisa, San Gimignano y Siena

Durante este viaje he visto muchos castillos y construcciones fortificadas, también he visto y me he fascinado con las catedrales y construcciones góticas, pero debo ser fiel con la historia y contarles que todas esas cosas que tanto regocijo han proporcionado a mi corazón lleno de colesterol, fueron creadas en una de las épocas más miserables de la historia de la humanidad; la Edad Media. Yo sé que hay amantes de las espadas, las armaduras, los caballeros y todo el imaginario de este periodo, pero han de saber que fueron mil años de historia en que se mandó a la mierda la herencia griega y romana y en que el arte, la ciencia y las humanidades fueron multiplicadas por cero. ¿Se podrían imaginar algo similar en el siglo XX? Yo sí; la dictadura de Pinochet, pero imagínense eso por mil años y he ahí la Edad Media. Ya como que no me gusta tanto Notre Dame... mentira, me sigue gustando.

Todo esa lata insufrible para decirles que Florencia fue la cuna del Renacimiento, y de la mano de artistas como Rafael, Leonardo, Donatello y Miguel Angel, lograron derrotar, cual tortugas ninjas, el oscurantismo medieval.

Florencia, Italia

Yo se que lo que más atrae al viajero son las selfies y las postales, pero antes de desgatar el disparador de la cámara, han de saber que Florencia fue el lugar en que se generó el punto de inflexión histórico cultural que define buena parte de lo que somos como cultura de occidente. Entoces la foto junto al David o la foto junto al Nacimiento de Venus, deben hacer justicia a dicha historia. Mentira, si se sacan selfies haciendo cara de pato no pasa nada.

Florencia es la ciudad más grande de de Toscana y es el ideal punto de inicio para recorrer dicha región. Algunos entusiastas la consideran una de las ciudades más preciosas de Europa, y méritos tiene de sobra. Sea o no su favorita, hay que decir que Florencia resalta inmediatamente por su precioso paisaje lleno de edificios centenarios y plagado de estatuas propias del periodo renacentista. Además el río Arno la atraviesa elegantemente y este, a su vez, está atravesado por múltiples puentes, siendo de todos el puente Vecchio el más famoso. Por otra parte, la catedral muestra un estilo arquitectónico con el que de un suácate demuestra que estamos en una ciudad renacentista y que atrás quedó el estilo gótico medieval.

Es una ciudad que se recorre con facilidad en una jornada, pero para darle el valor que se merece, es bueno otorgarle dos días de caminata, incluyendo una subida al mirador Michelangelo, desde donde se ve toda la ciudad. El centro no es tan grande, entonces todo se puede hacer caminando. La comida está bien y el precio está dentro de la media italiana, pero debo decir que en Italia comerse un pescadito o unos marisquitos es casi un lujo, ¿por qué si tienen tanta costa? Bueno, en Irlanda no era fácil comer cordero, y estaban plagados de ovejas.

¿Les tincó visitar Florencia? ¿Creen que podría transformarse en su ciudad favorita? Si la respuesta es sí,  muy bien, pero por mi parte contaré que a nosotros no nos gustó tanto. ¡Qué! Como leen, no nos volvió locos porque la Toscana es el gran destino, y si bien Florencia es uno de los platos fuertes, se podría decir que la belleza de esta ciudad es en verdad la belleza de toda una región, y si algo característico hay que resaltar sobre Florencia es su legado histórico, que sobrepasa sus construcciones, su río o las postales panorámicas buenas pa la selfie. El tema de fondo es algo más complejo que voy a desarrollar cuando toque hablar de Roma, pero por ahora me planteo la pregunta de qué es lo que hace que los lugares sean destinos tan apreciados por los turistas.

Pisa, Italia

Hay opiniones encontradas respecto a Pisa. Algunos admiran enormemente la torre inclinada y otros la tildan  derechamente de sobrevalorada, tanto así que en un momento dudé si ir o no a visitarla. Pero pongamos las cosas en orden; se trata de un destino que históricamente ha sido un símbolo de Italia y además es un destino característico de la región Toscana. No hay pa qué darse tantas vueltas, obvio que debíamos ir.
La construcción de la Torre de Pisa se remonta al siglo XII y se extiende por casi 200 años, obvio que se iban a demorar, si al construir el primer nivel la  torre ya empezó a inclinarse. Pasaron 100 años sin que nadie se atreviese a seguir construyendo, hasta que un pisano dijo "qué tanta chuchá, sigamos armando la torre, total si se inclina no va a faltar el curioso que venga a verla". Dicho y hecho, la torre terminó por inclinarse 4°. La torre de Pisa casi se fue a piso, incluso se prohibió el ingreso a ella, pero hace unos 10 años un grupo de ingenieros logró salvarla y permitió que los turistas pudiesen subir hasta la punta y decirse a si mismos, "sí, está inclinada". Gracias señores ingenieros.

Pisa está conectada con Florencia por tren y el viaje dura como 45 minutos y cuesta 4 euros. Nosotros caminamos desde la estación. Pisa, pese a ser famosa principalmente por su torre, tiene un estilo encantador muy similar al de Florencia, incluyendo un río que la atraviesa. Mientras caminábamos desde la estación yo iba pensado en lo que iba a escribir respecto a la torre. Había pensado en algo así: "Si quieren pegarse un pique a sostener la torre y evitar que se caiga, al menos en una foto, valdrá la pena. Pero si quieren ver arquitectura y filosofar sobre lo filosófico de la filosofía, mejor pase de largo". He de confesar que la torre es más impresionante de lo que imaginé. En verdad todo el complejo arquitectónico es una maravilla, en especial el Duomo, cuya historia se remonta al siglo X y es fiel ejemplo de la arquitectura románica. Además el lugar, en un ejemplo de cultura urbanística, está rodeado por un parque que no arruina el paisaje. También se pueden sacar la foto sosteniendo la torre. La jugada de copa mundial es echarse en el pastito y tomar sol o tomar una chela de 4°, en honor a la inclinación de la torre.

Se pueden subir hasta la punta, si es que le quedan dudas de si está o no realmente inclinada. Cuesta como 8 euros y tendrá que pelear el cupo con otros turistas furiosos, porque las entradas son limitadas.

Ir a Pisa vale la pena por el día, incluso por media jornada. Lo que no vale la pena es quedarse, y no porque la ciudad esté mal, si no porque hay otros destinos candentes en la Toscana, por ejemplo San Gimignano.

San Gimignano, Italia

- ¿Cachaste que el vecino construyó una torre en su casa?
- ¿Y con qué ropa? Si ese es pobre como rata. Yo voy a construir una torre más grande.
- Salta pal lado cagá, yo voy a construir una torre más grande que la tuya y que la del vecino.

Y así fue como, en la Edad Media, el pequeño pueblito de San Gimignano se fue llenando de torres inútiles y ostentosas, en serio. Se dice que fueron en total 75 torres, y eso es harto decir para un pueblo de 2.000 habitantes. En la actualidad, luego de terremotos, incendios y guerras, son 15 torres las que se alzan como vestigio del arribismo de las familias medievales. Lo que queda es un precioso pueblo medieval con construcciones que nos muestran cómo se vivía en esa época.

La gracia, a parte de la arquirectura, es que San Gimignano está en el mismísimo corazón de la Toscana, emplazado en un cerro que permite observar los campos y la pradera toscana. Una maravilla.

Para llegar se viaja en tren hasta Poggibonsi. Aprovecho de contarles que con Vivi queremos adoptar otro gato al cual, en honor a este viaje por Europa, lo llamaremos Poggibonsi, nombre ideal para un gato regalón. Luego se toma bus hasta el pueblito.  Es un lugar un tanto caro, pero vale la pena pasar una noche para continuar con el viaje por la Toscana.

Siena, Italia

Siena es como una versión más grande de San Gimignano y una versión más chica de Florencia, ¿entienden a qué me refería con que Florencia es linda porque en verdad la Toscana es linda?

Es una ciudad preciosa, de arquitectura medieval muy conservada y con una plaza que está del diez. Una maravilla el paseo y la foto en la Piazza del Campo, que es como una semiluna con una fontana al medio, las mansas selfies.

Siena es linda y más económica que otros pueblitos toscanos, por eso es buen destino para pasar la noche y seguir ruta.

Conclusiones

La Toscana es una región caracterizada por un paisaje rural lleno de pequeños pueblos medievales, pero cuya capital, Florencia, es el mejor recuerdo de una época que salvó a la humanidad; el Renacimiento.

Florencia es preciosa, Pisa vale la pena sin duda, San Gimignano es un mini pueblo medieval imperdible y Siena tiene una de las plazas más atractivas de Italia. La Toscana es un best seller italiano.



martes, 14 de marzo de 2017

Mochileando por Italia 2017: Milán y Venecia

Me gustan las pastas y la pizza, pucha que me gustan!. Un día conversaba con Vivi, mi incansable compañera de viaje y vida, respecto a que si éramos capaces o no de comer pastas todos los días de nuestra existencia. En ese momento mi respuesta fue negativa, claro, nunca había pisado suelo italiano. Ahora que llevo dos semanas a punta de pasta y pizza, puede que cambie de opinión, porque para el Gordus Honoris Causa amante de las comidas ricas en carbohidratos, Italia se configura como un destino imperdible.

Nos guste o no la pasta, Italia resuena en nuestras mentes de la mano de múltiples espacios comunes, alimentados por la literatura, el cine y las cadenas de comida rápida que se pelean por quien tiene la pizza más italiana. Por mi parte, les adelanto que mucho de este imaginario que tenía sobre el bellepaise se ha confirmado, pese a que aún nadie haya puesto una cabeza de caballo entre mis sábanas. Sea por la comida, por la cosa nostra, por Mario Bros o, pa que no digan que me preocupo de puras banalidades, por la cultura Romana, Italia es un país que vale la pena visitar y que alimenta nuestros sueños viajeros. 

Ruta Zurich, Suiza - Milán, Italia

Estrujamos hasta más no poder nuestro pase Eurail, entonces viajamos desde Zurich hasta Chur mediante el tren Suizo. Desde ahí aplicamos Flixbus, que es esa empresa de buses low cost de la que les hablé hace un tiempo, que se ha transformado en nuestro transporte recurrente, y no precisamente por su calidad. Aplicamos el dichoso bus y luego de un viaje de tres horas ya estábamos en el país de Rafaella Carrá. Y como para hacer bien el amor hay que venir al sur, fue que nuestra ruta consistiría en recorrer la bota desde arriba hacia abajo.

Milán, Italia

Llegamos a la estación de buses de Milán, desde donde se toma un metro y se llega a donde uno quiera, bueno, no es pa tanto, porque el metro no es tan grande. Nos alojamos más o menos en la periferia, de puro pollos que somos, y nos tocó movernos en metro para todos lados. 

Si uno viene de Suiza el cambio de país se nota de golpe. Si bien Milán no presenta el caos que vimos más adelante en otras ciudades italianas (Nápoles, te hablo a ti), el tono relajado y algo desordenado de Italia se nota. La verdad es que comparado con Suiza hasta un tubo de papas Pringles está desordenado.

Obvio que lo primero, incluso antes de llegar al alojamiento,  fue samparnos sus buenas pastas. Debo decirles que no hubo decepción alguna, mamma mia! De entrada les voy a contar que en Italia se acostumbra pagar "cubiertos", que es algo así como una cuota por uso de la mesa, que no es lo mismo que la propina.

Milán es una ciudad famosa por ser el epicentro de la moda, razón de sobra para que yo, un fan de Dolce & Gabbana, decida visitar sus ostentosas tiendas de ropa. Obvio que es mentira, tanto así que mientras recorría la ciudad tenía miedo de que algún policía de la moda me deportase, por mi look de mochilero incípido y gordo parrillero.  Pero además de eso, Milán es una enorme ciudad industrial y comercial, cuna de personajes tan representativos de la idiosincrasia local como, por ejemplo, Silvio Berlusconi. Pero además cuenta con algunos lugares de interés cultural y de interés para hacerse selfies.

Duomo de Milán: 400 años se demoraron en construir esta catedral que se remonta al siglo XII y que es un tremendo ejemplo de arquitectura gótica y neogótica. Se puede entrar y subir al techo o a las torres, no sé, pero la cosa es que desde abajo se veían a unos cristianos paseando por los tejados. Las selfies se toman desde la plaza del Duomo y hay que tener cuidado con balancear los blancos, porque la catedral llega a brillar de lo restaurada que está.

Galería Víctor Manuel II: tiene 130 años de historia. Se trata de una galería comercial símbolo del pituquerío del siglo XIX, y por qué no decirlo, del pituquerío actual. Está lleno de restoranes y tiendas de alta costura y cosas finas. Si a alguien le gusta la moda, va a ser un regocijo pasear por este centro comercial. Si no les gusta la moda, les cuento que también es un destino selfie, así que no se pierde el viaje, además está al lado del Duomo.

¿Es Milán realmente la capital de la moda? No tengo la mínima idea, en serio. Pero si caché que los milaneses, especialmente los hombres, son súper peinetas. Insisto en que no tengo idea de moda, pero puedo decirles que, a mi parecer, el milanés pintoso promedio es similar a un hipster promedio. Era un poco extraño ver a personas tan pinteadas recorriendo calles no tan pinteadas, porque si bien Milán es una ciudad grande e importante, mantiene el italian style desordenado. Así las cosas, el milanés peineta se ve como cuando te vistes de ternero (N. Del T: terno o ropa formal) y te toca pararte en la esquina a esperar la micro pa llegar a tiempo al casorio de tu primo.

Monasterio de Santa María de las Gracias: algo que llama la atención sobre las iglesias italianas es que éstas están construidas, en buena parte, con ladrillos a la vista, como si el tercer chanchito hubiese sido el arquitecto. Este monasterio no es la excepción. Pero no es precisamemte por su arquitectura que se ha hecho famoso, sino que es porque alberga al famoso fresco de La Última Cena, de Leonardo Da Vinci. La visita cuesta 12 euros, pero hay que reservar con muuuucha anticipación porque los cupos son limitados. Nosotros no alcanzamos a entrar, así que obligados a hacernos selfies desde afuera. De todos modos no se le pueden sacar fotos a la famosa pintura.

Fiera di Sinigaglia: son bakanes las ferias, eso es un hecho, pese a que uno no compre nada y se dedique a pasear y mirar con la mejor cara de turista. Este mercado se instala todos los sábados siguiendo la rivera del río. Venden de todo, especialmente artículos viejos. Una maravilla.

Milán estuvo mucho mejor de lo que imaginaba, ya que inicialmente era sólo un destino de paso. Se los recomiendo, y si se ponen su mejor pinta mucho mejor.

Venecia, Italia

Tomamos otro Flixbus, obvio, es la forma más barata de viajar, pero debo advertir que los choferes italianos no son precisamente famosos por su buena conducción, especialmente cuando trabajan para empresas low cost. Nos encomendamos al pulento y sobrevivimos.

Venecia es un destino ultra famoso y ultra concurrido. Se trata de una ciudad construida sobre cientos de islitas conectadas por cientos de puentes. Toda esta zona está unida con el "continente" por un puente muy largo. Mestre es la zona que queda fuera de las islas, y suele ser al lugar al cual uno llega si es que se viaja en tren o en bus, además los alojamientos baratos están en esta zona. Desde Mestre hacia Venecia hay tren o bus, que sale a 1,2 euros, pero dentro de las islas no hay tren ni buses, ni vías para vehículos (incluso las bicis están prohibidas), en su reemplazo existen los botes taxi y el famoso vaporetto, que es una especie de bus acuático. El taxi es más caro que una hamburguesa suiza y el vaporetto si bien se puede financiar, no vale la pena porque en general todo queda relativamente cerca, además el recorrido no es del todo glamoroso.

Antes de seguir voy a dar recomendaciones que a mi se me ocurren, por lo tanto no las tome como verdad absoluta.

Consejos: Una noche está muy bien, incluso se podría recorrer la ciudad en un sólo día, pero pa qué tan rápido y furioso. Los alojamientos en las islas son caros, pero si buscan con anticipación pueden tener suerte, porque vale completamente la pena. Si les va mal, quedarse en Mestre no es tan terrible, pensando que es fácil ir a los lugares de interés. La comida en restoranes suele ser cara, pero hay muchos locales de pizzas estilo street food. Otra cosa interesante son los cicchettis, que son como las tapas y suelen ser acompañadas por un spritz, que es un trago espumante típico de Venecia y del norte de Italia. Los restoranes son caros, pero hay opciones pagables. A mi me encanta viajar con mochila, tengo hartos argumentos para defenderla por sobre la maleta, pero al fin y al cabo es elección de cada uno, pero sí se debe aceptar que en Venecia es mucho más útil andar con mochila, ya que está lleno de escaleras y puentes, incluso se rumorea que el alcalde quiere prohibir las maletas con ruedas. Si quieren andar en góndola, lo cual en verdad puede ser una muy buena experiencia, tengan en cuenta que es caro, con un precio oficial de 80 euros.

¿Qué ver en Venecia? La ciudad en sí es todo un espectáculo que vale la pena. Primero decirles que es un lugar con muchísimo carácter, no tan sólo por ser una postal para la selfie, si no porque se trata de una ciudad  con todas sus letras, en donde la gente lleva su vida normal, pero navegando en lanchas y botes, incluyendo bote recolector de basura y bote ambulancia. Hay sectores, como la Plaza San Marcos o el Canal Grande, en que la prioridad es el turismo, pero si uno camina tres pasos más, se encontrará con la ciudad antigua a la cual la parafernalia turística no le ha hecho ni mella. Hubo algo que me hizo pensar en Valparaíso.

Conclusiones

Se dice que el norte de Italia se diferencia del sur en que el primero es más ordenado y más parecido a los países fronterizos del norte, ahora que me encuentro en la zona de Nápoles puedo dar fé de ello. Como sea, Milán es más que la ciudad de la moda. Yo la recomiendo.

Venecia es una experiencia por sí sola. Es impresionante como una ciudad puede tener tanto carácter y, pese al turismo y la explotación, mantiene espacios de verdadera vida veneciana. Fácilmente se puede transformar en el destino favorito de los viajeros, al menos para nosotros es uno de los top ten.



domingo, 12 de marzo de 2017

Mochileando por Suiza 2017; Golden Pass, Montreux, Berna, Lucerna y Zurich

Una de las teorías de por qué Suiza es una nación tan pituca argumenta que es porque siempre se ha mantenido al margen de conflictos bélicos, políticos, deportivos, religiosos e incluso líos de faldas. Con todo esto usted podría pensar que se trata de un país más amarillo que Simpson con hepatitis, y pensar en eso no estaría tan errado, pero la verdad es que haberse agarrado tan fuerte al modelo capitalista y haberse mantenido hermético por tantos años ha tenido consecuencias, ¿positivas o negativas? Bueno, al suizo promedio se le ve bien alimentado, habla mínimo tres idiomas, tiene casa en las montañas, viaja por el mundo, cruza la calle cuando ve a un negro y es más desabrido que chupar un clavo. Los servicios y el comercio dentro del país parecen funcionar como reloj nacional (suizo), tanto así que pareciera que la realidad que se vive en esa tierra pertenece a un universo paralelo en que no existe el hambre, la pobreza ni la miseria. En otras palabras, Suiza es un país alejado de este mundo... del tercer mundo.

Tren Golden Pass

Ya les contaba de los trenes panorámicos, el Golden Pass es otro de ellos, y su gracia es que recorre rutas rurales entre los Alpes, pasando entre pueblos, caseríos y rebaños de ovejas. El panorama pintaba un poco más austero que el Glaciar Express, pero como teníamos pase "liberado" nos subimos cara de palo. El tren está bien y es pirulo, pero si no se paga reserva te tiran al vagón del perraje, en donde toca sentarse sobre un cajón de tomates con un clavo que te pincha el culo... broma, uno se tiene que ir menos pituco, pero pituco al fin y al cabo.

¿Vale la pena? Pucha, ya que teníamos el pase de más que vale la pena, pero si les toca pagar los 100 euros que cuesta el trayecto de 4 horas, ni cagando vale la pena. Y aquí voy a detenerme un rato para decirles que no estoy del todo seguro respecto a que si vale o no la pena esta ruta del viaje centrada en recorrer en tren. Uno de los objetivos de escribir este blog es contarles la firme sobre los lugares, sin temor a confesar cuando un destino no nos gusta o cuando derechamente nos pegamos un cagaso dentro de la ruta. No estoy diciendo que andar en tren sea un despilfarro, pero para un primer viaje por Europa en modo low cost haber elegido Suiza y haber comprado un pase de tren de 200 euros, puede que sea chutearla un poco lejos. Se los confieso sólo para que la verdad se anteponga. Superado todo lo anterior les diré que andar en tren en Suiza es la zorra!

Montreux, Suiza

Uno está en la punta del cerro y se cacha a lo lejos el lago Leman y las ciudades que están en su costa. Si me engrupo un poco, les cuento que se ve Ginebra e incluso la costa francesa. Estábamos realmente en la punta del cerro.

Nos bajamos en Montreux y por 9 euros pagamos un casillero para dejar las mochilas. Paseamos por la costa y comimos mandarinas, porque esto de andar en un país prohibitivamente caro ayuda a que uno coma menos y de paso ahorre. De más que me hubiese sampado una hamburguesa a todo ritmo, pero acuérdense que en Suiza cuestan 13 euros :(

En la orilla del lago hay una estatua de Freddy Mercury. Yo como soy super ignorante, no tenía idea qué significaba ese monumento. Resulta que los muchachones de Queen armaron un estudio de grabación en Montreux e incluso se dice que la ciudad fue el segundo hogar de Freddy antes de morir. No engancho con eso último, porque estuve en el pueblito de Ronda en España, que se supone era el segundo hogar de Orson Welles, pero investigando me entero que el ciudadano Kane con cuea fue un par de oportunidades. No me la hacen dos veces.

Berna, Suiza

Berna es la capita de facto de Suiza. ¿Qué significa eso? Que las autoridades suizas están en esta ciudad, pero como los papi chulos bling bling son Ginebra y Zurich, como que le restan importancia a Berna. Como dicen los sabios más sabios; la plata manda.

El escudo de la ciudad tiene un oso y a lo largo del casco histórico hay montones de estatuas de osos vestidos para la guerra. También hay una estatua de un tipo comiendo guaguas y afuera de la catedral hay otra de una mujer gritando con  desesperación, como diciendo "CTM que es caro Suiza!". Adivinen cual fue mi estatua favorita... la de los ositos.

Llegamos al alojamiento dos horas antes, pero como el reloj suizo no se atrasa ni se adelanta, nos tocó esperar, y ahí fue donde ocurrió uno de los hechos más lamentables de este viaje; compré la hamburguesa de 13 euros. Lo hice en un Mc Donalds en donde teníai que meter el número de la boleta para poder usar el baño. Volaita.

El centro histórico está impresionantemente conservado, tanto sus edificios como piletas y calles adoquinadas por donde transitan los tranvías. Todo el mundo se mueve en bicicleta y no tienen ningún temor en dejarlas en la calle sin ninguna cadena, tanto en el día como en la noche. Esa si que es volaita.

Hay un reloj astrológico cósmico interestelar, que cuando da la hora es todo un show que deleita a los transeuntes y turistas. Además hay varias iglesias góticas de interés y una zona del río que está bastante buena. El río se llama Aar, atraviesa la ciudad y lleva agua cristalina. Esa si que es super volaita.

Nos dijimos; " ya basta de ratonear, a pegarse un platache". Como estábamos en Suiza fuimos por fondue a un restorán marcado como "económico" por tripavisor. Pucha cabros, que les puedo decir, la anduve puro cagando y terminamos pagando 70 euros por un fondue que estaba incomible y que consistia en queso con pan duro y cuatro papas. En la noche estuve enfermo de la guata, pa más recacha. Esa fue una hiper mega volaita... no hay caso.

Con o sin fondue, Berna es una ciudad preciosa con una estupenda muestra de arquitectura medieval y estilo hiper refinado suizo. Un best seller.

Lucerna, Suiza

¡Carnaval! Llegamos en tren a Lucerna pasado el medio día y la cosa estaba en llamas. Todo el pueblo estaba en las calles luciendo estupendos disfraces, bailando y bebiendo como condenados. Por todos lados habían comparsas hiper producidas, tocando música y marchando por todo el casco histórico. Era un desenfreno que no pensé ver en Suiza. Nos aperamos con unas chelas y nos unimos a la buena onda. Ya medios guascas nos vamos al tuto, luego de tanta buena onda. Corte a tuto.

Al otro día nos levantamos todos prendidos, para ir a seguir celebrando con nuestros amiguis suizos pachangueros, pero.... todo estaba entero de apagado, como si no hubiese pasado nada! La gente volvió a ser fome, volvieron a dejar de mirarse, se sacaron los disfrades y se pusieon desabridos. Fue como con ese compañero apagado y medio fomeque de la universidad, que un día en un carrete se cura y se pone sociable y uno descubre que en verdad es un gallo terrible de alegre y buena onda, pero al otro día se le pasa la curaera y vuelve a ser el mismo hueón fome que ni te saluda cuando te ve en el pasillo. Así defino el carnaval de Lucerna.

Lucerna es una ciudad  con los Alpes de fondo, cuyo gran atractivo está en su río y los hermosos puentes de madera que lo atraviesan. Además es una de las ciudades más turísticas de Suiza y tiene el carnaval más animado del país, al menos mientras dura el festejo.

Nos quedamos dos noches y observamos el fenómeno carnavalero con mucho interés. Con todo  fue una buena experiencia, igual que cuando el amigo piola se cura y se pone jocoso.

Zurich, Suiza

El último día en Suiza, y no es que estuviésemos vueltos locos, pero aún teníamos el pase de Eurail, así que no nos íbamos a ir sin ir a Zurich.

Es la ciudad más poblada del país y junto con Ginebra la más adinerada. Está a las orillas del lago Zurichsee. La ciudad permite una visita rápita y buena onda que no te matará en el intento.

Estuvimos dos horas, paseamos por la rivera y comimos castañas, es todo lo que puedo decir al respecto.

 Conclusiones

Si se tienen los medios, lo cual ya es harto, Suiza es un país sumamente cómodo para ser recorrido. Si no se tienen los medios, la cosa se pone dura. Nosotros no los teníamos del todo, entoces el camino se nos puso cuesta arriba. Pero hay que ser justos y decir que los pueblos, unidos por hermosas rutas ferroviarias con los Alpes de fondo, configuran una experiencia que difícilmente se olvida. Además si se usa el ingenio se podrá sobrellevar el recorrido, y eso también es una experiencia que no se olvida.